Cómo preparar una imagen para imprimir sin perder calidad
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Una imagen puede verse perfecta en pantalla y, aún así, salir borrosa al imprimirla. Esto pasa porque el móvil o el ordenador muestran la foto en un tamaño reducido, mientras que la impresión necesita más detalle para reproducirla bien. Además, esa diferencia se nota todavía más cuando el diseño va a ocupar un formato grande, como una lona, un cartel, un vinilo o un photocall.
En realidad, no hace falta tener conocimientos de diseño, pero sí conviene saber qué mirar para evitar que el resultado pierda definición. Por eso, antes de mandar el archivo a imprimir, merece la pena revisar algunos aspectos sencillos.
Revisa el tamaño de la imagen
El primer paso es comprobar las dimensiones del archivo. Para hacerlo, puedes mirar el ancho y el alto en píxeles, ya que este dato ayuda a saber si la imagen tiene suficiente tamaño para imprimirse bien.
En Windows, haz clic derecho sobre la imagen, entra en “Propiedades” y revisa el apartado de “Detalles”. Por su parte, en Mac puedes abrir la imagen con Vista Previa y consultar la información del archivo.
A veces, una imagen pequeña puede servir para redes sociales, pero quedarse corta al imprimirla en gran formato. En cambio, una imagen con varios miles de píxeles tendrá más margen para ampliarse sin perder definición.
Comprueba si aguanta el tamaño final
Ampliar una imagen no significa mejorarla. De hecho, si una foto tiene poca resolución, hacerla más grande solo estira la información que ya contiene, pero no añade ningún detalle nuevo.
Por eso, antes de enviarla, abre el diseño al 100 % y revisa las zonas más importantes. En este punto, fíjate bien en rostros, textos, logotipos, productos y líneas finas, porque suelen ser los primeros elementos donde se nota la falta de definición. Si ya se ve borroso en pantalla, en impresión no va a mejorar.
Además, este paso es especialmente importante en trabajos grandes. Al final, una lona publicitaria, un vinilo, un cartel o un soporte para eventos necesita verse limpio incluso cuando el diseño aumenta mucho de tamaño.
Evita imágenes de WhatsApp o redes sociales
Muchas imágenes que llegan por WhatsApp, Instagram o Facebook están comprimidas. De ahí que, aunque parezcan correctas a simple vista, pueden haber perdido parte de su calidad original.
Siempre que sea posible, conviene utilizar el archivo original. En caso de que otra persona tenga que enviártelo, es mejor pedirlo por correo, Drive, WeTransfer o cualquier plataforma que mantenga la imagen sin reducirla.
Con esto en mente, este detalle puede marcar mucha diferencia cuando se imprimen fotografías, fondos, texturas o diseños de gran tamaño.
Elige bien el formato del archivo
El formato también influye en el resultado final. Cuando se trabaja con fotografías, un JPG puede funcionar siempre que tenga buena resolución y no esté demasiado comprimido.
Para imágenes con fondo transparente, el PNG suele dar buen resultado, ya que permite mantener esas zonas sin fondo dentro del archivo. Si hablamos de diseños completos, el PDF suele ser una forma más segura de enviar el archivo a imprenta.
Ahora bien, si el diseño incluye logotipos, iconos o ilustraciones, conviene trabajar con archivos vectoriales, siempre que sea posible. Así, formatos como AI, EPS, SVG o PDF vectorial permiten ampliar el diseño sin que se pixele.
Cuidado con los textos y los logotipos
Los textos pequeños pueden verse bien en pantalla, pero resultar difíciles de leer una vez impresos. Por este motivo, conviene revisar el tamaño de letra según la distancia desde la que se verá el diseño.
Algo parecido ocurre con los logotipos sacados de capturas de pantalla o descargados de una web. A primera vista, pueden servir para una revisión rápida, pero suelen dar problemas cuando se imprimen en un tamaño mayor.
Siempre que se pueda, lo mejor es utilizar el logotipo original en buena calidad o en formato vectorial.
Guarda una versión editable
Antes de exportar el archivo final, guarda siempre una versión editable. Con ese archivo guardado, podrás hacer cambios sin perder calidad ni tocar la composición desde cero.
Una vez hecho esto, exporta una copia en el formato que necesites para imprimir. Más adelante, si tienes que cambiar una fecha, sustituir una imagen o adaptar el diseño a otra medida, trabajarás sobre la versión original y evitarás rehacer todo el diseño desde cero.
Revisión final antes de imprimir
Antes de enviar el archivo, revisa el diseño completo. En esta última comprobación, asegúrate de que las imágenes se ven nítidas, los textos se leen bien y los elementos importantes no quedan demasiado cerca del borde.
También es buena idea alejar la vista de la pantalla y comprobar si el mensaje principal se entiende rápido. Al fin y al cabo, en muchos soportes impresos, como lonas, carteles, vinilos o photocalls, la lectura debe ser clara desde cierta distancia.
Con una revisión previa, es más fácil evitar errores, mejorar el acabado final y conseguir que el diseño se vea limpio en el soporte elegido.
